lunes, 12 de julio de 2010

S.O.S.

Necesito alguien k me ayude a reciclar en el arte del diálogo. Este es el anuncio k pondría en el periódico hoy. Pero no. Merece la pena? Estoy cansada, muy cansada.
Parece muy fácil decir k dialogar es sencillo. Charlar, parlotear, comentar o también, pork no, discutir. Pero discutir dialogando. Se me ha olvidado lo k durante 40 años aprendí a hacer. Lo k soy capaz de hacer con gente k me importa menos.
Nunca imaginé k, intentando razonar cada cosa, cada día, con mis hijos, ahora me acusen de déspota, mala madre, hipócrita o mentirosa…Creen k yo debería ser perfecta según sus ojos. Según sus maneras, distintas entre sí, de ver “sus verdades”. Ellos no comprenden k ya no son niños a los k les pueda enseñar como tratar a las personas k aún los aman sin precio, sin dudar, sin esperar nada a cambio. Nada ni sikiera esa patada en el estómago k me dan cada vez k sus miradas insultan o los gestos agreden. Pork cada vez k intento preguntar algo responden distinto pero igual de doloroso.
Puede k no sepa preguntar, enseñadme. Si yo hablo mal, grito, o no se verbalizar mis pensamientos pork no utilizáis la sonrisa o vuestra inteligencia para devolverme la sabiduría k se esfuma. Nuestro dialogo solo es k yo increpo y el otro ladra. Yo grito y mi interlocutor rebuzna. Yo lloro…..y el k sea se ríe de mi impotencia.
La culpa es mía, seguro. Mano firme! Me decían los ancianos cuando me veían pasear con el cochecito y mis bebés. Mano firme era justo lo k no kería hacer yo con mis niños. Yo tozuda solo intenté el dialogo y razonar cada cosa en su conciencia infantil. Y creí haber conseguido “democracia” en mi hogar.Desde niña soñé k me casaba, tenía niños,….muchos niños. Todos tenían nombre, sexo, personalidad…..pero nunca imaginé k alguno llegara a odiarme o a pensar k fuera la peor madre del mundo. Se me hace muy duro k esos pekeñines con voz de pito, a los k ayudaba a aprenderse las tablas de multiplicar o les escribía cuentos, se reirían de mi por ser como soy. Siempre me consideré un felino. Me ekivoké. Kería ser una leona con sus cachorros siempre ante todo y debí seguir siendo un tigre. Solitaria y orgullosa hasta el fin de mis días. No sirvo de madre, no sirvo de “colega” en casa y solo consigo k me maltraten a rebuznos o k les de pena.
A pesar de todo, no puedo dejar de adorar a esos cachorros aunke en mi cerebro no me considere ya ni madre, ni esposa, ni nada. A veces pienso k soñé una vez k tenía una familia, pero solo eso, lo soñé y despertar se me está haciendo demasiado doloroso. La sabana es grande y calurosa, k no cálida, para este tigre viejo k llevo dentro. Un tigre con un alzeimer de caricias y cariño k envidia a las otras especies k viven en mi misma selva, cada día más.

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